Templarios y otras órdenes

militares

Toledo

 
 

Hacia el año 1118 llegaron a Jerusalen varios miembros de la nobleza francesa. Uno de ellos, Hugo de Payns, tomó junto a sus compañeros los tres votos ordinarios de los canónigos regulares -obediencia, pobreza y castidad- más un cuarto voto de defensa del Santo Sepulcro y de los peregrinos que lo visitaran. El patriarca de Jerusalén aprobó el nacimiento de esta nueva orden religiosa-militar y Balduino II, rey de Jerusalén, admirado por el celo de estos “Pobres Caballeros de Cristo” les cedió un ala de su palacio, siendo conocidos desde entonces como “caballeros templarios”.

 

Tras varios años en Jerusalén, Hugo de Payns y otros cinco caballeros templarios viajan a Europa con un triple objetivo: conseguir la aprobación de la Orden y su regla, reclutar nuevos miembros y obtener recursos económicos para desarrollar su misión.


El reconocimiento pleno por parte de la iglesia llega durante el Concilio de Troyes, en el que se aprobó la regla que regiría la orden. Con la aprobación de la regla latina en 1139, pasa a estar bajo la autoridad directa del pontífice, lo que va acompañado de importantes privilegios. Tras el Concilio de Troyes, los templarios se trasladaron a los reinos cristianos de Europa en busca de apoyo. Su éxito fue enorme y en pocos años recibieron numerosas donaciones.


La Orden del Temple contó desde el principio con un número importante de recursos financieros procedentes de donaciones particulares y de los privilegios fiscales otorgados por el papado, que les permitía conceder préstamos.




 

CABALLEROS Y CRISTIANOS

Presenta la vida y el entorno cultural que rodea la actividad de los caballeros empeñados en salvaguardar los lugares considerados santos para el cristianismo, así como su actividad para proteger vidas y haciendas de los que participaban en las batallas contra los musulmanes.

Su papel en la conformación de los reinos católicos de la Península Ibérica fue decisiva.

IMPERIAL MONASTERIO

DE SAN CLEMENTE

C/ San Clemente, 1

(Junto Museo de los Concilios)

Tel: 925 252 538

Exposición permanente. Abierto todos los días.